<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792</id><updated>2011-04-22T04:29:13.971+02:00</updated><title type='text'>historias de la pbbp</title><subtitle type='html'>Una historia inspirada en los miembros de la ppbp y en otras cosas que no tienen nada que ver con casi nada. Es un intento, a su vez, de demostrar que el fútbol y la literatura, aunque sea de saldo, pueden ir de la mano o, en este caso, del link.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-4327749168383445592</id><published>2007-09-21T09:24:00.000+02:00</published><updated>2007-09-21T09:34:29.825+02:00</updated><title type='text'>Esto ya es historia</title><content type='html'>Al llegar a la mesa, cargado con tres jarras de cerveza, sus genes relucieron y, aprovechándose del factor sorpresa, deslumbraron a tres mujeres que estaban allí sentadas. Era el único hombre moreno de ojos oscuros en muchos fines de semana a la redonda. Eso era estar en el sitio adecuado en el momento adecuado pero lo era por azar, por casualidad, al igual que él, al igual que esos genes, tan resultones en aquella ocasión, que estaban ahí porque en su día sonó la flauta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa empezó desmadrada, acelerada, como una taquicardia, fue dejar las cervezas al sentarse y un bombardeo de preguntas y miradas hicieron blanco en su acartonada naturalidad. Por momentos parecía que estuviera dando una rueda de prensa más que conversación. Si siempre fuera así, pensó y se llevó al gaznate las cervezas, no todas, es un decir. Cuando el traje les empezó a venir demasiado grande, cuando el laberinto de preguntas y respuestas, de miradas y gestos, empezaba a dejar de ser una icógnita, cuando empezó a ser demasiado explícito en su intención última, cambiaron de tema, creyeron, o al menos cambiaron de traje. Luego fue mucho mejor para todos, las palabras, las suyas y las de los demás, terminaron coreografiadas y su número de teléfono acabó en las manos de aquellos ojos azules bajo una excusa poco convincente. Pero él, y ya que estaban en lo que estaban, se tomó su interés por su lengua como sincero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en otro bar, se esperaban otras cosas de él y esos ojos azules delataban impaciencia. No me importa, llegó a pensar con arrogancia y se puso cómodo, para revolcarse como un cerdo sobre sus penas, penitas, penas, confesándose sus heridas en el fondo de cada jarra de cerveza. Habló, pensó y cantó. Diseeeeen que pooooor las noooooooches no más se leiiiiiiiiiibaeeeen puuurooo shoooooraaaaaaaar; diseeeeen que nooo comíiiiia no más se leiiiiiiiiiibaeeeeeen puuuuurooo tomaaaar. Ahí iba él. Camarero, otra ronda. Las jarras relucían magníficas sobre la mesa, como trofeos de oro al despropósito, y las agarraron con fuerza para el brindis. La tan anunciada tormenta del siglo hizo acto de presencia, tarde y mal, oliendo a vino, tabaco y mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente caía la de Dios. La escena que se veía a través de la cristalera, ese caos, no hacía sino que darle un toque épico al fracaso, al teatro, al humor, a los silencios, al deseo, a las mentiras, a las voces, a las promesas y a los ojos azules, que se despidieron de él decepcionados. Épica. Hépica. Hípica. Al trote se fue la amazona y él montó un teatro, un teatrillo, personajillos que interpretó con sus manos haciendo voces falsas y esas cosas, para ver si sus amigos le dejaban en paz a él y a sus (in)decisiones. Ella se había ido vete tú a saber adónde y él se fue a otro bar, será por bares en esta vida, en busca de vete tú a saber qué. Las penas, penitas, penas estaban por todos lados. En la barra, en las jarras, en los gestos de empatía de su interlocutor. Se le salían por las orejas, por los bolsillos del pantalón, por su boca, cuando fumaba, y por sus ojos, cuando se miraba en un espejo, con la gota cristalina y salada a punto de colmar el vaso para hacer definitivamente el ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el clímax de la retórica, empuñando unas zanahorias en lo alto, a punto de poner al camarero y a dos botellas por testigo de que nunca volvería a pasar hambre, entró por casualidad una fresa por la puerta. Después de tanto alcohol, a nadie le amargaba un dulce. El pez sacó un anzuelo del bolsillo, lo mordió y se plantó delante suyo meneando las aletas. Él se vio como a un decrépito dictador pescando truchas en un pantano recién inaugurado. No llovía, ella estaba cerca de su casa y tampoco era tan tarde pero Con la hora que es, con la que está cayendo y con lo lejos que está tu casa, muñeca, mejor nos tomamos unas fresas con nata bajo ese techo alquilado del que ya te he hablado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue bajo ese techo que no se atrevió a mirarla. Descubrió con rabia que lo que fue no volvería a ser y avergonzado se dejó llevar cuesta abajo para follar pensando en otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien cerró la puerta. Se despertó agarrotado, desnudo, con el cerebro lleno de cristales rotos y clavos oxidados. Estaba solo y así se tomó el café. Un pensamiento tiró de otro, sin venir a cuento, y los recuerdos, unos verdaderos, otros falsos, se amontonaron en su escaparate de los horrores. Intentó pensar pero era demasiado tarde. Se estampó la cara contra la pared, a ver si se la partía de una vez pero las garras heladas del silencio le arrancaron los ojos y esas lágrimas sobadas, a las que ya tuteaba, resbalaron hasta el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de la ventana abierta de aquella cocina, el humo de un cigarrillo recién encendido cayó a un patio interior precioso y, por entre el hueco de dos edificios, salió flotando hasta la calle. El viento soplaba hacia el norte y en esa dirección fue llevado en brazos, por encima de terrazas y parques, por encima de coches y bicicletas, y llegó, casi extinguido, a la ventana de esa otra cocina donde estaba ella, recién levantada y serena, tomando café. Fumaba y leía el periódico. La brisa le rozó el rostro y, como una veleta, encaró su mirada hacia el sur, pensativa. No lo entiendía. Oyó el crujir de la madera. De pronto, había alguien más en la cocina. Y no soy yo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-4327749168383445592?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/4327749168383445592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=4327749168383445592&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/4327749168383445592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/4327749168383445592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2007/09/esto-ya-es-historia.html' title='Esto ya es historia'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-7607825215987013559</id><published>2007-09-19T14:08:00.000+02:00</published><updated>2007-09-19T14:11:07.977+02:00</updated><title type='text'>Respirar</title><content type='html'>Mientras camino desmayado por la sed y el hambre, recuerdo el sueño de la otra noche. Estaba bajo el agua y podía respirar. Nada más. Tan sólo luz azul brillante rodeándome y yo escuchando el agua turbulenta entrando y saliendo de mis pulmones. Aun así fue un sueño horrible porque en todo momento fui consciente de que me estaba ahogando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-7607825215987013559?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/7607825215987013559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=7607825215987013559&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/7607825215987013559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/7607825215987013559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2007/09/respirar.html' title='Respirar'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-8560946604565207809</id><published>2007-09-17T17:56:00.000+02:00</published><updated>2007-09-17T18:10:39.657+02:00</updated><title type='text'>Las primeras cosas de un lunes</title><content type='html'>Me ponen un lunes delante que, de buenas a primeras, viene soleado y conmigo jugando un poco al escondite. Recién levantado llego a casa, muy pronto por la manyana, y ese minúsculo espagueti en el cenicero ha conseguido apestar toda la casa. La casa apesta a espagueti quemado y a colilla muerta. Ni David Lynch, oiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras me ducho el despertador se despierta. Surealismo. Me río y canto. Mientras pongo la cafetera al fuego, suena el móvil que reposa encima de la nevera. No sabe que hoy lo voy a matar y por eso suena. Es la Telefónika, que vienen en media hora. Tras más de tres meses, esperar durante media hora tomando un café a la luz del sol de las ocho de la manyana es un derroche de buen rollo y esperanza en el cual retozo con los pies en alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llaman al timbre, Es la Telefónika. Cuando abro la puerta y la veo llegar resoplando y sin escalera, le pregunto, Y la escalera. Me la he olvidado, me dice, pero seguro que el vecino tiene una. Con esa frase nos envía a los tres (a ella, a mí y a mi ADSL) de una patada en el culo a la república bananera de Alemanía. El vecino no tiene escalera. El vecino ni siquiera está en casa. La Telefónika me dice no sé qué y yo le digo, Que sí, que pa ti la perra gorda, y le doy dos euros para que se tome un carajillo en el bar de la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparezco en el despacho y procedo a matar al móvil. No se lo esperaba. El móvil ha muerto. Viva el móvil!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-8560946604565207809?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/8560946604565207809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=8560946604565207809&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/8560946604565207809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/8560946604565207809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2007/09/las-primeras-cosas-de-un-lunes.html' title='Las primeras cosas de un lunes'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-2864883017313884935</id><published>2007-09-14T18:31:00.000+02:00</published><updated>2007-09-14T18:52:12.983+02:00</updated><title type='text'>Adam Green</title><content type='html'>Subió al escenario, en Potsdam, borracho. O completamente sereno. Qué más da, es un artista. Tiene buena voz y sabe liarla en el escenario contagiando a la gente con ese "me la suda todo, vivo en New York". A penas sabe tocar la guitarra, se equivocaba de acordes y los escasos punteados que tienen algunas de sus canciones no supo hacerlos. Se la suda. Y hace bien. Otros se hubieran muerto de vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le echó la bronca a uno de las primeras filas por cantar mientras él cantaba. El espectador iba en silla de ruedas. O te subes aquí a contarme tus problemas o que alguien te empuje la silla hasta que acabes en el lago pero no cantes más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me pareció totalmente inofensivo. Por suerte no llamó nazis de mierda a la audiencia. Hay gente que cree que es gracioso decirle eso a unos doscientos alemanes medio borrachos. Lo hizo en otro concierto en Berlín. Esta vez no. Mi acompanyante le hubiera tirado la botella de cerveza sin pensárselo. Si lo hace le doy un botellazo, me iba diciendo de camino al concierto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-2864883017313884935?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/2864883017313884935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=2864883017313884935&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/2864883017313884935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/2864883017313884935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2007/09/adam-green.html' title='Adam Green'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-1326389095450397927</id><published>2007-09-13T18:28:00.000+02:00</published><updated>2007-09-13T18:44:13.523+02:00</updated><title type='text'>Berlin I</title><content type='html'>Yo no estuve, no pinto nada allí, pero conozco a alguien que allí estuvo. Y me contó, hace escasas horas, que tuvo que descojonarse ante el espectáculo. La única que se reía en toda la galería. Ni los directores de cine, ni los actores, ni los escritores, ni los periodistas, ni los cantantes. Nadie se descojonó. Tan sólo ella. Una pantalla mostrando una mujer de cintura para abajo. Desnuda. Está rascándose las pantorrillas. Pongamos que el video dura unos veinte minutos. Delante de la pantalla la gente (cool) y ella lo ve y mira a la gente. Pero si el rey va desnudo! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos a un artista y a un mono haciendo dibujos y yo ahora le muestro éste, lo ve bien, Sí, sí, Por 500 Euros, es un dibujo del mono o del artista, Ummm, ummm, esto lo ha hecho el artista, Oooooh! Lo siento, lo hizo el mono!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre murmullos afilados y snobismo sin complejos, pudo escuchar lo siguiente. La performance de la artista ha sido cancelada, se la acaban de llevar al psiquiátrico. Y se tuvo que descojonar. Claro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-1326389095450397927?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/1326389095450397927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=1326389095450397927&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/1326389095450397927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/1326389095450397927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2007/09/berlin-i.html' title='Berlin I'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-131628457979154256</id><published>2007-09-11T13:38:00.000+02:00</published><updated>2007-09-11T13:39:07.718+02:00</updated><title type='text'>Barcelona I</title><content type='html'>Borat en una tienda de quesos habla con el vendedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;What's this, That's cheese, And what's this, That's also cheese, And this, That's cheese, the whole shelf is with cheese, Alright, but what about this, That's cheese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el avión alzó el vuelo, la ciudad se desplegó como un mapa en las ventanillas y uno de ellos, el más delgado, comenzó a decir, No todo es la misma ciudad, aquella parte, por ejemplo, ya no es Barcelona. Silencio pensativo que rompió el más sueco de los tres, No, of course, that's cheese.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-131628457979154256?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/131628457979154256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=131628457979154256&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/131628457979154256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/131628457979154256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2007/09/barcelona-i.html' title='Barcelona I'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-4253188261667958581</id><published>2007-09-11T13:25:00.000+02:00</published><updated>2007-09-12T14:54:05.933+02:00</updated><title type='text'>Sinfonía nr. 8 - Die unvollendete</title><content type='html'>Sobre una superficialidad fácil y convulsa, flotaban un montón de cuerpos. Ni un alma. Tan sólo cuerpos. La luz era roja oscura. Cuando llegó, quedándose justo pasada la puerta de entrada, nadie se dio cuenta de ello. Únicamente aquel hombre ya mayor detrás de la barra, fumando en un rincón oscuro, reaccionó ligeramente cuando ella apareció. Quizá tomó otro cigarrillo o quizá dejó de respirar durante un instante. En realidad no lo sabemos. Tampoco nos importa. El hecho es que se dio cuenta. Ella  estaba observando sonriente y fascinada lo que sus ojos le permitían ver. Aquí estáis, pensó y empezó a andar hacia ninguna parte buscando los ojos de todos ellos, mirándolos, tocándolos, hablándoles en ese colorido idioma y ese montón de cuerpos, ignorantes y muertos de miedo, hacían ver que estaban en otra parte. Pero estaban allí y ella lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a la pista de baile donde todo el mundo bailaba a pesar de que no sonaba música alguna. Esto le provocó la más bella de las sonrisas. Cerró lo ojos y empezó a mover la cabeza lentamente, de un lado a otro, grácil y hermosa, agitando el cabello con cada movimiento dejando que éste acariciara sus sonrientes labios. Esta escena no la vio nadie; nadie quería verla. Ni siquiera ella, que tenía los ojos cerrados. Al abrirlos de nuevo vio, y esto fue exactamente lo primero que vio, la espalda de una atractiva mujer rubia. Quién eres, preguntó en susurros y lentamente, sin dejar de sonreir, se fue acercando atraída por aquellos hombros ligeros y desnudos. Tras caminar unos pasos la sonrisa en sus labios cayó muerta al suelo y su expresión se tornó en un precioso signo de interrogación. No quiso andar más, no quiso alcanzarla y se paró, y dejó de moverse, y siguió mirándo aquella espalda esbelta y aquella melena de pelo lacio y rubio que pintaba aquellos hombros desnudados. Olvidó que estaba rodeada de un montón de cuerpos danzantes y ladeó su cabeza a la derecha. Así lo hizo también la cabeza de la atractiva mujer rubia de espaldas. Ladeó su cabeza a la izquierda. Aquella otra cabeza también lo hizo. Al abrir la boca para hacer la primera de las preguntas, se dio cuenta que estaba frente a un espejo y que lo que en él veía reflejado no era su rostro sino su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró los punnos, tensa, y extendió los dedos de las manos, alarmada, al ver avanzar por ese espejo una mano desconocida que claramente pretendía rozar con sus dedos aquellos hombros de terciopelo. Su espalda reflejada tembló imperceptiblemente. La mano, aquellos dedos gruesos y peludos, estaban a punto de tocar la piel ajena y el reflejo giró su rostro como si supiera lo que estaba a punto de pasar. Su cara. Soy yo, soy yo, soy yo, repitió tres veces y con un escalofrío giró ella también el rostro. La mano no estaba. Tan sólo aquel montón de cuerpos. Enfureció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una palabra formaron sus labios cuando el enorme grito inundó la sala: Mentirosos. Todos los cuerpos de aquel montón de cuerpos se echaron atrás y formaron un círculo casi perfecto en torno a ella. Se habían convertido en una especie de enanos, en pequeños hombrecitos, si no es que ya lo eran antes y ella no se dio cuenta, cosa poco probable. Estaban todos medio desnudos, vestidos con una simple camiseta roja, pequeña como ellos, mirando concentrados y sudorosos a aquella mujer furiosa en el centro de la pista de baile. El silencio, aquel silencio que ella creía estar escuchando, desapareció junto con su furia inmediata y se transformó en unos pasos rítmicos, golpes en el suelo, una suerte de claqué simple que llegaba a sus oidos desde detrás de ella. Cuando se dio la vuelta, aquel hombre delgado y de cabello oscuro estaba allí, haciendo esta especie de danza, con un paradiddlediddle en sus pies mientras escuchaba música en un disc-man pasado de moda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posar su mano en el hombro de aquel hombre delgado y de cabello oscuro, esto fue lo que ella hizo y él, al no saber ni siquiera muy bien dónde se encontraba, menos aun quién tenía alrededor, dio un respingo y dejó de moverse. Miraba al suelo. Se quitó los auriculares, pulsó la tecla stop en el discman y, avergonzado, levantó la vista del suelo para mirar los ojos de aquella mujer rubia. Ella sonreía. Hola, Hola, Qué haces aquí, Tengo resaca y no puedo dormir, Por qué, Ayer bebí más de la cuenta, No, lo que quiero saber es por qué no puedes dormir, Ah, creo que no estoy cansado. Aquel hombre delgado y de cabello oscuro tenía el disc-man en sus manos y no sabía muy bien qué hacer con él. Finalmente lo dejó caer al suelo. Qué estabas escuchando, Era Chopin, me ayuda cuando no puedo dormir. La mujer rubia miró al disc-man roto en el suelo y después, sin sonrisa alguna, preguntó, Sabes por qué estoy aquí, Sí, he sido yo el que aquí te ha traído pero no sé muy bien qué es lo que va a pasar ahora. Sin perder la sonrisa respondió, Pero yo sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dio un paso atrás y abrió su bolso. Escucha, dijo aquel hombre delgado y de cabello oscuro, no lo hagas, Hacer el qué, Quiero decir, no todavía, Por qué, Hay algo que quiero saber antes, Qué, Cuál es el primer recuerdo que tienes de tu infancia. Se quedó callada. Quizá estaba deambulando por la desordenada biblioteca que son la memorias de cada uno, intrigada ella también por la pregunta. Quizá estaba simplemente considerando si dar respuesta alguna. De nuevo no lo sabemos aunque esta vez el dato, por curioso, sí que nos importaba. Y fue cuando ella se dispuso a  hablar, fuera lo que fuera lo iba a decir, que apareció aquel hombre ya mayor de las sombras y dijo con una voz profunda, Yo sé lo que va a ocurrir. Educadamente se dieron las manos. La mujer rubia miraba a aquel hombre ya mayor agradecida. El hombre delgado de cabello oscuro dejó de respirar. Los ojos de los enanos estaban abiertos como platos. Por favor, permitidme que ponga música, dijo y desapareció de nuevo en la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hechos se precipitaban. La mujer rubia sacó del bolso un vestido verde y un par de zapatos de baile y empezó a desnudarse. Aquel hombre delgado de cabello oscuro se dio la vuelta para dejarla sola mientras se desvestía y se encontró frente a aquel montón de gente pequeña. Todos portaban instrumentos y parecían efectivamente una orquesta. Hola, dijo con una sonrisa pero nadie reaccionó. Uno de ellos, uno que no tenía instrumento alguno o que en ese instante lo había dejado caer, se avalanzó contra él gritando y agitando sus menudos brazos. El corpulento portero, calvo y&lt;br /&gt;honesto, apareció al instante y se llevó al pobre infeliz para encerrarlo en un armario que había junto a la barra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy lista, dijo ella y él se giró por última vez. La música empezó a sonar. El sonido de un cello, unas notas largas y graves que no hacían sino llevarnos por el camino más largo al lugar del que habiamos partido. Esto es Schubert, dijo él tomando aire. Los violines empezaron a sonar, tirando las notas las unas de las otras, rítmicamente, tendiendo un puente entre dos orillas, ese puente que nos lleva siempre al otro lado, en esas ocasiones mágicas en las que somos conscientes de estar entendiendo una idea, de estar llegando a la otra orilla. Cuando el oboe empezó a sonar, la mujer rubia y aquel hombre delgado de cabello oscuro estaban ya bailando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-4253188261667958581?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/4253188261667958581/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=4253188261667958581&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/4253188261667958581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/4253188261667958581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2007/09/sinfona-nr-8-die-unvollstndige.html' title='Sinfonía nr. 8 - Die unvollendete'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-4986107789387478377</id><published>2007-09-03T17:55:00.000+02:00</published><updated>2007-09-03T18:30:36.231+02:00</updated><title type='text'>Perder</title><content type='html'>Justamente le comentaba a una mujer el otro día, con un vaso medio lleno de vino tinto en la mano y media botella del mismo entre pecho y espalda, que a mí lo que me interesa es perder. Pero cómo es posible, replicó ella alarmada. Y es que hablábamos sobre el ping-pong.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, concretamente ayer, te ponen a una sueca delante de la mesa. Sentada con sus gafas de pasta negra y su inglés perfecto. Y empieza a hablar, a trabucar con verbo ideas que no se sabe muy bien de dónde vienen y que van directas a los oídos de los otros dos que ahí estamos escuchando. El otro, que ya la conoce, se pone en guardia pero yo no entiendo nada de nada y me zambullo (la masa es igual al montón de agua sacada por el cuerpo zambullido) en esa telaranna con olor a pannales y replico pensando lo que digo. Y a cada cosa que digo me responde con otra pregunta, cada vez más incordiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente ella, valiente, despliega su pretenciosa ignorancia (os ahorro los detalles) y nuestros resuellos de caballo viejo le empannan los cristales de las lentes. Luego todo fue a peor e incluso se atrevió a preguntarme en qué estaba pensando. En nada, le dije y cuando ella, mirándome a los ojos, me dijo que estaba pensando en mí, casi me meo en los pantalones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-4986107789387478377?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/4986107789387478377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=4986107789387478377&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/4986107789387478377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/4986107789387478377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2007/09/perder.html' title='Perder'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-117028386121128060</id><published>2007-01-31T23:48:00.000+01:00</published><updated>2007-01-31T23:51:24.713+01:00</updated><title type='text'>Capítulo quinto</title><content type='html'>&lt;p&gt;Cuando tengo relaciones con una mujer, ella se casa con otro. Te viene esa frase a la cabeza y no sabes por qué. Apagas el cigarrillo y te enderezas sobre el taburete, quitando los codos de la barra. Miras a tu alrededor para asegurarte de que es el bar lo que te asquea. La estrechez de este pasillo, en el cuál han metido una larga barra repleta de camareros y clientes, te deprime. Siempre teniendo que dejar pasar a la gente que quiere alcanzar el otro lado, llegar a esa sala a la que tan sólo vas porque ahí están los lavabos. Y el rojo que inunda la estancia te recuerda a una de tus peores pesadillas cuando eras niño, cuando fuiste consciente por primera vez de que algún día podrías acabar así. Cuando tengo relaciones con una mujer, ella se casa con otro.&lt;/p&gt; &lt;p lang="en-GB"&gt;Maldita frase, piensas, y te enciendes otro cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p lang="en-GB"&gt;-    Mehmet, ponme otro whisky.&lt;/p&gt;  &lt;p lang="en-GB"&gt;Estás borracho. Te sientes abotargado por el alcohol y los cigarrillos. Tienes los pulmones como llenos de agua y te cuesta respirar. Te da igual. Miras a tu alrededor, despertando de un sueño, para comprobar que la mierda sigue rodeándote y que el pasillo sigue siendo igual de estrecho.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p lang="en-GB"&gt;-    Gracias, Mehmet.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un sorbo. Una calada. Te miras en el espejo sucio que hay al otro lado. Enfocas a una botella de ginebra. Otro sorbo. Vuelves a mirar la botella y ves el dibujo de la etiqueta: una casa soleada con un jardín en el que una hermosa mujer baila. Recuerdas de repente el origen de la maldita frase, como una punzada en el estómago, como rocas y hierros retorcidos que asoman cuando baja la marea, cuando se acaban los calmantes, y te sorprendes a ti mismo dando marcha atrás muchos años, años que no parecen tuyos, como si estuvieras leyendo por primera vez el diario de un desconocido. Y ves a aquella mujer bailando y riendo, hablándote, mientras tu la fotografías. El estómago se te cierra en un puño. Por aquel entonces todavía tenías pesadillas y las vivías, líos de faldas, deseos nunca colmados. Así de poeta le hablaste a tu mejor amigo, por aquel entonces tu mejor amigo, en la puerta de tu casa, con siete bares entre pecho y espalda.  Cuando tengo relaciones con una mujer, ella se casa con otro. Así te salió la frase y el se rió. Se descojonó en tus narices. Luego vino lo de ir matando a gente y finalmente este bar en Estambul.&lt;/p&gt; &lt;p lang="en-GB"&gt;Te enfureces y bebes el whisky que te queda de un solo trago. Tiras el cigarrillo al suelo y le enseñas el vaso vacío al camarero, como un peluche frente a un bebé.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p lang="en-GB"&gt;-    Mehmet, ponme otro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;span lang="en-GB"&gt;Miras a tu alrededor y la estrechez que antes te aprisionaba cede ante tus espaldas. &lt;/span&gt;Ya no te sientes borracho pero lo estás. &lt;span lang="en-GB"&gt;Enciendes otro cigarrillo y dejas el mechero de un manotazo encima de la barra. Con cada calada te llega el humo a la punta de los pies. El camarero te mira de reojo mientras seca una copa. Un cliente que hay a tu derecha levanta la vista del libro que lee. Pero no te mira. Por qué no te mira. Cree que no valgo la pena, que soy un borracho cualquiera en un bar de mala muerte. Y tiene razón. Pero te llena de frustración. Eres el único que tiene derecho a opinar sobre ti mismo. Tiene razón, pero de casualidad. No tienes ni puta idea, dices en voz baja. Te pones de pie, al lado del taburete, con el codo apoyado en la barra, para poder observarlo mejor. Fumas gesticulando, como un proxeneta cuando fuma delante de sus putas, y en las plantas de tus pies un paradiddlediddle. Sigue leyendo y ni se inmuta ante tus obvias y ruidosas caladas. Quieres matarlo, vengarte y demostrar al mundo entero que has merecido tu puta suerte porque eres un malnacido. Entonces todo el mundo podrá despreciarte con razón. Miras al camarero y él aparta la mirada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p lang="en-GB"&gt;Agarras con tu mano de gorila el whisky y con una sonrisa exagerada te acercas al extraño.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p lang="en-GB"&gt;-    Mehmet, ponle un whisky a mi amigo.&lt;/p&gt;  &lt;p lang="en-GB"&gt;Y gesticulas como Jack Nicholson, y te ries como él. Eres Jack Nicholson. Te ries. Te acercas a su cara echando tu sombra sobre las hojas del libro y sobre su cabeza gacha. Hablas en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p lang="en-GB"&gt;-    Dime, cómo te llamas? No es un poco de  gilipollas estar leyendo en un bar a estas horas?&lt;/p&gt;  &lt;p lang="en-GB"&gt;Y te ries a carcajada suelta, alzando los brazos y el whisky, girando sobre ti mismo, mirando a los ojos de la gente muda que miran a los ojos que les están mirando. Tal como haría Jack.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p lang="en-GB"&gt;-    Mehmet, quieres ponerle un whisky a mi amigo de  una vez?&lt;/p&gt;  &lt;p lang="en-GB"&gt;Le pones la mano en el hombro y despeinado, como sólo Jack Nicholson lo puede estar, le cierras el libro. Te acercas a su oreja, te relames los labios:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p lang="en-GB"&gt;-    A ver, me vas a decir cómo te llamas o te  tengo que sacar el nombre a hostias?&lt;/p&gt;  &lt;p lang="en-GB"&gt;Su cara se gira lentamente hasta que su mejilla toca la tuya. Su boca está cercá de tu oreja. Podría besarte el cuello, piensas. Un aliento templado:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p lang="en-GB"&gt;-    Mi nombre es Camilo J. Cela y voy a matarte,  Hipé Seiszihnko.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Te enderezas eléctricamente con cara de estúpido y los brazos de par en par. Tiras el Whisky y algo más que había por ahí y con la boca abierta te quedas sentado de nuevo en el taburete. Vas a morir, piensas. Por fin.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-117028386121128060?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/117028386121128060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=117028386121128060&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/117028386121128060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/117028386121128060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2007/01/captulo-quinto.html' title='Capítulo quinto'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-116932453073366783</id><published>2007-01-20T21:16:00.000+01:00</published><updated>2007-01-22T10:51:56.270+01:00</updated><title type='text'>Capítulo cuarto</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Domingo, 5 de noviembre de 2006&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Muchas cosas han pasado y todo esto no ha hecho más que confirmar lo acertado de mi decisión al desaparecer de la vista de todo el mundo. Incluída la OCLO.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El piso franco es perfecto. En él viven dos alemanes bastante mayores, rondarán los sesenta, y no me han preguntado absolutamente nada. Ni siquiera por mi nombre. Les he pagado tres meses por adelantado aunque no sé cuanto tiempo me quedaré allí. Al recibir el dinero se largaron los dos. No los he vuelto a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Camilo levantó la vista y miró por la ventanilla. Tenía el librillo rojo apoyado en el regazo y se golpeaba los labios distraidamente con el bolígrafo. La oscuridad afuera contrastaba con la iluminación interior y pudo ver su cara perfectamente reflejada en el pequeño cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdone, están libres estos asientos. La pregunta le llegó al cogote y casi sin mirar a la mujer que la había realizado, retiró los periódicos que había dejado en el asiento contíguo y los dejó en el revistero que había delante suyo. Se acomodó en el asiento y continuó escribiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;A la mañana siguiente llegué puntual a la cita con Falko. Tomamos café en la cabaña que construyó con sus propias manos unos años atrás. Hablamos de los viejos tiempos y me comentó que echaba de menos sus tiempos en la OCLO, antes de que renunciara por problemas personales. Le pregunté si le sonaba el nombre PBBP. No le di más detalles pues quería dejarlo al margen de cualquier problema. Es un hombre anciano pero todavía mantiene muchos contactos con agentes de otras organizaciones que, como él, están retirados. Son una excelente fuente de información. Me dijo que haría un par de llamadas a un par de amigos que seguramente sabían del tema.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Nos despedimos y le dije que le llamaría esa misma noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Una azafata intercambió un par de palabras con el operador de pista y cerró el portón lateral. Todos los pasajeros estaban a bordo. Otra azafata iba cerrando las puertas de los portaequipajes superiores y asegurándose de que todo el mundo tuviera el cinturón de seguridad abrochado. Un vehículo-grúa levantó el morro del avión y lo empujó, yendo marcha atrás, hasta que quedó encarado en una de las vías que daban acceso a la pista de despegue. El pequeño aeropuerto de Schönefeld, el más grande de Berlín, tan sólo tiene una pista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encendieron los motores. Camilo podía imaginarse perfectamente a los pilotos haciendo las últimas comprobaciones mientras seguían las indicaciones de la torre de control para llegar a la pista. Todo estaba en orden en el interior del avión y las azafatas estaban sentadas en sus butacas especiales, con el cinturón abrochado, esperando a que el avión despegara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Llamé a Falko ese mismo día, sobre las diez de la noche. Hablé con él, estaba muy excitado, y me pidió que fuera inmediatamente a su casa. No podía darme más detalles por teléfono. Cogí un taxi y me fui para su casa, teniendo la precaución de dar al taxista una dirección relativamente cercana al domicilio de Falko y su mujer. El último tramo lo hice a pie. Vivían a las afueras de Berlín, en una zona residencial llena de presiosas casas unifamiliares. Cuando estuve delante de la puerta de la casa me di cuenta de que algo terrrible había ocurrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Se apagaron las luces del pasillo del avión. Camilo se sobresaltó y la mujer que había a su lado le dijo, No se preocupe, es normal, tienen que apagarlas durante el despegue, son las normas. Camilo se la quedó mirando como si no entendiera absolutamente nada. Estaba terriblemente ensimismado en sus problemas y había olvidado que estaba en un avión comercial rodeado de otros seres humanos. La mujer lo miró extrañada y repitió la frase en inglés. Camilo suspiró y sin dejar de mirar a la mujer a los ojos encendió la pequeña lámpara que hay dispuesta sobre cada asiento. La mujer le sonrió de nuevo, asintiendo con la cabeza para luego enfocarla de nuevo hacia la parte delantera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los motores empezaron a revolucionarse y, tras soltarse los frenos, el avión empezó a avanzar en linea recta propulsado por las turbinas casi al máximo de su potencia. La pista era especialmente irregular y el avión no paraba de dar saltos. Unos segundos después se alzó el morro y el avión empezó el ascenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La puerta de entrada había sido forzada. La abrí con precaución, sin hacer ruido, y entré. Todo estaba a oscuras. Ningún agente de la OCLO va armado, tampoco lo voy yo así que me quedé en el pasillo de entrada intentando captar el más mínimo sonido. Tan sólo se oía el gotear de un grifo mal cerrado. Tras unos minutos me di por convencido y avancé sin problemas a través de la oscuridad (conocía la vivienda perfectamente). Accioné varios interruptores sin éxito: alguien se había preocupado de cortar la corriente. Inspeccioné la planta baja – la cocina, una habitación de invitados, un trastero y la sala de estar – sin encontrar ni rastro de Falko o de Katharina, su mujer. Decidí entonces subir al piso de arriba donde estaba el dormitorio y el lavabo. Nada más llegar arriba noté el olor a sangre. El goteo del grifo mal cerrado se me hacía insoportable. Entré en el lavabo y con un mechero iluminé la estancia. Con una macabra luz, reflejada en los azulejos, pude ver los dos cuerpos. Estaban en la bañera, tirados como muñecos, formando posiciones realmente macabras. La llama temblaba y así lo hacían los cuerpos. Incluso parecía que se reían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Les habían cortado el cuello. Cerré el grifo mal cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Me dirigí entonces al dormitorio en busca de algún tipo de anotación que hubiera dejado Falko antes de morir. Revisé la casa entera, pero no encontré nada. Tenía la sensación de haber provocado la muerte de estos dos ancianos sin que ni siquiera hubiera podido obtener ningún tipo de información. Tras estos pensamientos una idea aterrizó en mi mente. Fui a la cocina, cogí el cuchillo más grande y afilado que hubiera y subí de nuevo al piso de arriba. Entré en el lavabo y me dispuse a abrir en canal el cuerpo de Falko en busca de una de las cápsulas reglamentarias de la OCLO. El espectáculo fue muy desagradable, más si tenemos en cuenta que Falko no estaba del todo muerto cuando le clavé el cuchillo en la boca del estómago. Se retorció y empezó e mover los labios, como si quisiera decir algo. Tras una hora de trabajo, pude inspeccionar todos y cada uno de los organos responsables de la digestión del cuerpo de Falko. No había ni rastro de la cápsula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Decidí meter los restos de Falko en una bolsa de basura, pero al ser estas demasiado pequeñas, tuve que repartirlo en una docena de ellas. Saqué le cuerpo de Katharina también y lo dejé tirado en el suelo. Yo estaba echo un asco, tenía sangre y pedazos de cosas por todas partes, así que me di una ducha. No fue muy agradable, ya que Katharina estuvo todo el rato ahí, tirada en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Al salir de la ducha y pasar junto a ella, decidí abrirla en canal también, no fuera que la cápsula se la hubiera tomado ella. Era una práctica poco habitual en la OCLO, pero había que cerciorarse. Falko era un tipo bastante delgado pero el cuerpo de Katharina estaba completamente rodeado de grasa. Fue una tarea muy dura y complicada. Al cabo de dos horas había terminado, ella estaba repartida en veinte bolsas. Ni rastro de la cápsula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;En el pasillo, junto a la puerta del lavabo, estaba la ropa que habían llevado puesta. La recogí para quemarla en el hogar. Estaba tirando las prendas una a una sobre las llamas, cuando le llegó el turno a la camisa de Falko. En el bolsillo había un papel doblado. Dejé caer la ropa que todavía tenía en mis manos y me quedé con el papel. Lo desdoblé y leí lo que ponía: „Para Camilo. PBBP peligrosos. Han cortado la luz. Última FdI en Taksim (IP65). Si muero asegurate de que no donan mi cuerpo a la ciencia (ni el de mi mujer). Hemos hablado con los de la funeraria para que nos enbalsamen“.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El avión se había estabilizado y volaba a una altitud y velocidad constantes. Camilo cerró el librillo rojo y se guardó el bolígrafo en el bolsillo de la chaqueta. Se limpió el sudor que le cubría el rostro com ambas manos. Estaba realmente tenso. Las últimas horas habían sido extenuantes. La mujer que estaba a su lado lo observó y con una nueva sonrisa le dijo, No tiene por qué estar nervioso, el avión es un medio de transporte muy seguro. La mujer seguía hablándole en inglés. Sí, sí, respondió Camilo. No tenía ganas de explicarle a nadie que él mismo era piloto y que si estaba nervioso no era por unas míseras turbulencias. Usted tranquilo, prosiguió la mujer, estó pasará rápido y si tiene algún problema puede hablar conmigo sin problemas. Volvió a mirar hacia la parte delantera mientras sonreía. Cuando parecía que le iba a dejar en paz, se giró hacia él de nuevo, Por cierto ha encontrado alojamiento ya, trabajo para una empresa hotelera y si quiere le puedo buscar una buena habitación, No, no se preocupe, visito a unos amigos y me han ofrecido alojamiento, Ah, entonces perfecto, dijo sonriendo, y dónde viven sus amigos, si no es mucha indiscreción, quizá podría recomendarles algún restaurante por la zona, En Taksim, viven en el barrio de Taksim.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una voz metálica se anunció como el Comandante Gmeinwieser. Pronosticó un vuelo cómodo y sin complicaciones, de unas tres horas de duración y cuando informó sobre las condiciones metereológicas en destino,  habló de una ligera lluvia a la llegada a Estambul.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-116932453073366783?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/116932453073366783/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=116932453073366783&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/116932453073366783'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/116932453073366783'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2007/01/captulo-cuarto.html' title='Capítulo cuarto'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-116587303835677141</id><published>2006-12-11T22:35:00.000+01:00</published><updated>2006-12-11T22:44:41.093+01:00</updated><title type='text'>Capítulo tercero</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Mi nombre es Camilo J. Cela, soy agente de la ACLO (número 8109502300). Estoy destinado en Berlín y, ante los acontecimientos acaecidos en los últimos días, he tomado la decisión de dejar por escrito todo lo que está ocurriendo. Sé que con esta decisión podría dejar al descubierto a la propia OCLA. Sé que con esta decisión me pongo en una situación complicada. Mi intuición me dice que es la opción correcta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viernes, 3 de noviembre de 2006&lt;br /&gt;He vuelto a casa después de una reunión con Arthur A. en el Café Morgenrot. (...) En esa reunión se me han explicado los detalles (no muchos) de mi misión. Tengo una lista con nombres de personas pertenecientes a la PBBP que he de eliminar. (...) Tras lo que pasó con Café-au-lait y Croissant (y después de oir lo que le ha pasado a Papagayo de Mar), creo que alguien dentro de la organización (o la propia organización) está jugando sucio (o cometiendo terribles errores).&lt;br /&gt;Voy a cambiar de domicilio, este piso ya no es seguro. Si desaparezco del radar de la OCLA, podré trabajar más libremente y cubrirme las espaldas.&lt;br /&gt;Iré a ver a Falko. Necesito su consejo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camilo cerró el pequeño libro rojo y tiró el bolígrafo encima de la mesa de la cocina. Se recostó en la silla tomando aire profundamente y soltándolo de manera ruidosa. Se encendió un cigarrillo. Había tomado la decisión de cambiarse de piso para adquirir un anonimato que creía necesario. Sabía también que esta decisión sería un punto de inflexión en su carrera y en su vida. Sacó el móvil del bolsillo del pantalón y llamó. Tras dos tonos, una voz femenina contestó al otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí Renata, hola, Hola, soy Camilo, Hola Camilo, qué sorpresa, qué tal estás, Bien, y tú, Psé, estoy resfriada, llevo todo el día viendo la tele, tumbada en la cama, bebiendo te y comiendo chocolatinas, Siento no haberte llamado antes, no he tenido tiempo, ya sabes, Sí, ya sé, no te disculpes, no eres el primero que no tiene tiempo para mí después haber follado conmigo, tampoco serás el último, además, yo tampoco te he llamado, debería pedirte disculpas yo también, Para estar enferma parece que tienes la cabeza muy despejada, Psé, son los analgésicos, pero dime, a qué se debe tu llamada, si esperas que follemos esta noche ya te estás olvidando del tema, No, no, tranquila, es por otra cosa, O sea, que ni siquiera te apetece follar conmigo, No, no es eso, es que tengo un problema más urgente, Claro, más urgente, seguro que estás con otra, hasta puede que estés casado, en esta mierda de ciudad pasa cada dos por tres, No, no estoy con otra, lo que pasa es que tengo un problema y necesito tu ayuda, Hombre, esta sí que es buena, ahora me pides un favor, Renata, coño, no me lo pongas más dificil, Psé, en realidad tienes razón, no sé por qué estoy tan irascible, serán los analgésicos y este resfriado que me tiene hasta las narices, a ver, díme, de qué se trata, Verás, hay una empresa que me busca por un par de facturas sin pagar, la cosa es un poco grave, cinco mil euros, he recibido dos citaciones del juzgado, O sea, que necesitas dinero, No, no, lo que quiero es darles esquinazo y he pensado que mudándome sin decir nada a nadie se cansarán de buscarme y pensarán que me he ido del pais, Y cómo es posible que tengas a deber cinco mil euros, Mira, cosas que pasan, tomé una mala decisión en el momento inadecuado y ya ves, ahora no tengo ese dinero y no quiero que me lien con juicios ni abogados, Yo tampoco tengo tanto dinero para dejarte, Que no te pido dinero, joder, a ver si me entiendes, la cosa es que he pensado en llamarte para ver si sabes de algún piso al que me pueda mudar, ha de ser gente que no dé problemas, que no pregunten por papeles, Puedes mudarte aquí, si quieres, No, eso no, encontrarían tu dirección, además, vivimos demasiado cerca, Joder, pues sí que tomas precauciones, Ya me gustaría verte a ti en mi lugar, estarías pidiendo asilo político en Chile, Sí, bueno, muy gracioso, Oye, no tienes ningún conocido que  tenga una habitación libre, No quieres pasar la noche en mi casa, lo podemos discutir mientras nos bebemos una botella de Champagne y mañana por la mañana podemos ir a almorzar juntos, Renata, que..., Por el resfriado no te preocupes, es todo psicosomático, no te voy a pegar nada, y..., Renata, basta ya, por favor, esto va en serio, llama a quién sea, búscame una habitación en la que pueda alojarme una temporada, hasta que se cansen de buscarme, Está bien, está bien, joder, qué serio te has puesto, voy a hacer un par de llamadas y luego te digo algo, Gracias, Renata, eres un cielo, Y tú un cabrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Media hora más tarde Renata llamó a Camilo para darle la dirección de un piso en Prenzlauer Berg. Podía ir allí esa misma noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camilo llegó al número cincuenta de la Schönhauser Allee. Había sido un trayecto de apenas veinte minutos desde su antiguo domicilio. Llevaba a cuestas una minúscula maleta con una pequeña muestra de su enorme vestuario. Frente al portal, encontró el timbre etiquetado con los nombres que le había indicado Renata, „F. Schmidt/M. von Harder“. Justo cuando iba a pulsarlo, retrocedió pensativo. Sacó el móvil y miró la hora: 11:50 pm. Es un poco tarde, pero he de llamarle, pensó. Seleccionó un número en la agenda del teléfono y llamó. Tras una larga espera contestó una mujer con voz de anciana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Familia Laube, dígame, Hola Katarina, soy Camilo, Hola Camilo, qué alegría, pero, qué ocurre, porqué llamas tan tarde, Nada, nada, no pasa nada, tan sólo quería hablar con Falko, pero supongo que ya debe dormir, Pues sí, hoy se ha ido pronto a la cama, mañana quiere ir al Jardín a poner orden, pero si quieres le despierto, seguro que no le molestará, No, no, no es necesario, dile que mañana por la mañana pasaré a verle por el Jardín, he de hablarle de un asunto, Descuida, se lo diré cuando se despierte mañana, pero, dime, cuando vas a pasarte por aquí, hace mucho que no vienes, Últimamente no tengo mucho tiempo libre, pero te prometo que cuando la cosa esté más relajada me pasaré a comer un sábado, A ver si es verdad, nosotros ya no recibimos muchas visitas, y Falko cada día está más viejo, se le ha agriado el caracter, sabes, tú que lo ves mañana intenta animarlo un poco, De acuerdo, así lo haré, ahora he de colgar Katarina, Bueno, pues adiós, hijo, y cuídate, Lo mismo te digo, adiós, Adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guardó de nuevo el teléfono en el bolsillo del pantalón y apretó, por fin, el timbre. Unos instantes después, sin que nadie contestara, se oyó el característico zumbido y la puerta quedó abierta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-116587303835677141?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/116587303835677141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=116587303835677141&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/116587303835677141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/116587303835677141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2006/12/captulo-tercero.html' title='Capítulo tercero'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-116362959198607006</id><published>2006-11-15T23:25:00.000+01:00</published><updated>2006-11-16T13:45:02.570+01:00</updated><title type='text'>Capítulo segundo</title><content type='html'>&lt;p&gt;Camilo estaba destinado en Berlín desde hacía dos años. Cuando terminó su instrucción básica en Andorra, al día siguiente de la fiesta de graduación que se celebraba cada año en Canillo, rellenó su formulario de solicitud de destino eligiendo el Sector Theta con cargo de Peón Especial. Estaba esperanzado, pues había sido el primero de su promoción, y confiaba en que le adjudicaran el destino. Una semana después del envío le llegó la respuesta en forma de llamada de la subsecretaria para relaciones internacionales con los paises miembros, Lo siento Camilo, órdenes de arriba, te vas al Sector Gamma en modo siesta, le dijo. El Sector Gamma era Berlín y la siesta indicaba que debía esperar indefinidamente, sin levantar sospechas, a que le llegaran nuevas órdenes.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Dos años y un mes después de esa llamada, llegaba Camilo al Café Morgenrot. Eran las nueve de la noche del viernes. Era 3 de noviembre. Pidió una cerveza, una de esas de medio litro y que costaban un euro con veinte céntimos, y se sento en una mesa cercana a la puerta. El local estaba lleno, como siempre, de personas, ruido y humo. Camilo fue bebiendo a pequeños sorbos mientras leía distraidamente el periódico del día. De vez en cuando, sobresaltado, levantaba la mirada hacia la puerta cuando alguien entraba o salía preguntándose si sería capaz de reconocer a Arthur A. cuando apareciera. Pasaban ya diez minutos de la hora acordada cuando Camilo encendió un cigarrillo para calmar los nervios. Quizá esté en otra mesa, pensó, quizá ha llegado antes que yo y se ha puesto allí, al fondo del local, o quizá no me ha visto y se ha marchado. Con un súbito ataque de ansiedad se levantó y dirigió la mirada al fondo del local. La humareda y el ir y venir de personas no le permitían ver nada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Todavía de pie, apagó el cigarrillo recién encendido en el cenicero y, dejando la cerveza sobre la mesa, se dirigió, abriéndose paso entre la gente, hacia el fondo del local. Con gran esfuerzo consiguió atravesar la sala atestada de gente y se apoyó en la pared mirando hacia la entrada. No había ni rastro de Arthur A. y desde esa posición le era imposible ver con claridad lo que pasaba en la puerta. Contrariado, decidió volver a la mesa ahora que sabía que no estaba en el local. Cuando iba a dar el primer paso, reparó en una mujer tremendamente atractiva que estaba sentada a menos de dos metros de él. La mujer le miraba fijamente mientras sonreía de manera provocativa. Estaba sola en la mesa y a Camilo le pareció que lo estaba invitando a acompañarla. Camilo dicidió acercase a esa mujer, no tanto por ponerse a flirtear como por averiguar si tenía algo que ver con Arthur A..&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Llegó al lado de esa bella mujer y, cuando se decidió a hablarle, se formó un gran alboroto en la puerta de entrada. Camilo giró la cabeza para ver qué ocurría pero apenas podía distinguir nada, tan sólo unas luces en el exterior, probablemente de la policía. Decidió ir a ver qué ocurría pero la mujer le agarró del brazó. Él se giró para protestar y vio a la mujer que, de manera burlona y moviendo el índice de derecha a izquierda, le dijó, Camilín, Camilín, ni se te ocurra ir allí. Se deshizo del brazo de la mujer con un golpe seco, estaba decidido a ir a la puerta de entrada, y alguien detrás de él le llamó por su nombre, Camilo. Se giró y recibió un fuerte golpe en la sien que lo dejó inconsciente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Abrió los ojos y tomó aire como si llevara siglos sin respirar. Le dolía la cabeza. Un fuerte resplandor le cegaba los ojos. Toma, bebe esto, le dijo una voz familiar. Alguien le acercó un vaso a los labios y tragó el líquido. Era vodka polaco. En cuestión de segundos recuperó el vigor y pudo enfocar la vista. Estaba sentado frente a una mesa negra sobre la cual colgaba una lámpara que emanaba una fría luz blanca.  Encima de la mesa había un cenicero con un cigarrillo humeante sobre él. Había también un paquete blando de Ducados y un encendedor barato. Frente a él, al otro lado de la mesa, protegido por el resplandor de la lámpara pudo distinguir la silueta de un hombre. La sombra se inclinó hacia adelante y un brazo cubierto por la manga de una americana negra recogió el cigarrillo que reposaba sobre el cenicero. Por un momento pensó que llegaría a ver la cara de ese hombre pero tan sólo pudo distinguir una enorme cabeza. Chicho, déjanos solos, dijo el misterioso personaje y Camilo reconoció inmediatamente esa voz como la de Arthur A.. Se oyeron unos pasos y alguien que estaba a su espalda se alejó.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Acaso creías que iba a aparecer en este tugurio sin más, entrando por la puerta como un capullo cualquiera de estos que vienen aquí a ponerse hasta las cejas de cerveza barata. Camilo reparó en que todavía se encontraba en el Morgenrot aunque estaba completamente vacío y a oscuras. La verdad es que sí, no estiendo el numerito ni porque he tenido que recibir esta hostia de propina, Mira, Camilo, esta hostia que te has llevado no va a ser la última y menos si vas por la vida como un pardillo y si la cagas, te aviso, lo que te llevarás será algo peor. Camilo estaba realmente irritado. Bueno, déjese de hostias, si me permite la broma, y cuénteme lo que tenga que contarme, del éxito de la misión me encargo yo, Tranquilo, Camilín, no soy yo el enemigo, tan sólo un grandísimo hijo de la gran puta que va a estar vigilándote de cerca, seré tu Navaja de Ocham particular, Querrá decir mi Espada de Damocles particular, Lo que sea, imbécil.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Arthur A. se revolvió en la silla y le lanzó un sobre marrón. Ábrelo, dijo. Así hizo Camilo y sacó del interior una única hoja en la que figuraba una lista de nombres escritos uno debajo de otro formando una columna:  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;Piau &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;Sr. Moon &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;X &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;Dr. Arrow &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;YoSoyLaJuani &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;IP65 &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;Moscacojonera &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;Piececito &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;Neusi &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;Xavi &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;Ciruelanager &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;Mr. Carlos &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-left: 3.75cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;font-size:85%;" &gt;Mr. More&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sin comprender absolutamente nada, Camilo levantó la cabeza y miró a Arthur A. directamente a los ojos, Y esto qué cojones es, Esto es la Biblia, a partir de ahora tu vida girará entorno a estos nombres y a las personas que representan, Esto es ridículo, Estos son los integrantes de la PBBP, los mayores hijos de satanás con los que nos hemos tenido que enfrentar desde que la OCLO se fundó hace ya treinta años, si no reaccionamos nos mandarán al carajo y se harán con el negocio, Pues a mí me parecen unos nombres ridículos, Cuidado, Camilín, cuidado con lo que dices, ese es el problema de la juventud de hoy, hablan y hablan pero son incapaces de entender, no atienden, falta respeto, tú ves una lista de nombres y me dices que son ridículos, pues bien, Papagayo de Mar, nuestro mejor hombre murió hace cinco días, Cómo, ha muerto, dijo Camilo estupefacto, Sí, pedazo de alcornoque, era el encargado del seguimiento de la PBBP en Barcelona y le tendieron una trampa, estos cabrones son buenos,  Pero qué ocurrió, No lo sabemos, bueno, en realidad sí, lo ataron inconsciente por los pies al vagón de cola de un tren de cercanías y apareció despellejado en Mataró, Qué salvajes, Durante la autopsia le encontraron esa lista de nombres en el estómago, no esa que tienes en la mano, esta es una copia, claro, la original estaba dentro de una de nuestras cápsulas habituales, Papagayo se comportó como un héroe hasta el final.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Arthur A. se levantó de la silla. Queremos que mates a esa panda de malnacidos, no nos importa como lo hagas ni lo que cueste, lamentablemente sólo tenemos esa lista como referencia y a ti como agente y te juro por mi madre que si la cagas seré yo personalmente el que te ate al tren de cercanías. Recogió el tabaco que había encima de la mesa y desapareció entre las sombras. Desde el fondo del local se pudo oir, Venga Chicho, vámonos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-116362959198607006?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/116362959198607006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=116362959198607006&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/116362959198607006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/116362959198607006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2006/11/captulo-segundo_15.html' title='Capítulo segundo'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36853792.post-116223944127412105</id><published>2006-10-30T21:12:00.000+01:00</published><updated>2006-10-30T21:18:26.126+01:00</updated><title type='text'>Capítulo primero</title><content type='html'>Finalmente lo conoció en persona, aunque con anterioridad se había puesto en contacto con él por teléfono. Entonces, hace unos días, era madrugada y disfrutaba de su enésimo sueño sobre cocoteros azules y humo de papel de aluminio. Sonó el aparato. Durante unos eternos ocho segundos, Berlín entero escuchó la inesperada llamada, o eso le pareció a él tras despertar y darse cuenta de lo que estaba pasando. Tanteó a oscuras en su entorno, torpemente, intentando zafarse del edredón y lanzando manotadas al aire intentando encontrar el teléfono. De casualidad consiguió descolgar y, con voz pastosa, contestó en alemán, Ja? Hallo? La respuesta al otro lado no se hizo esperar, Déjate de gilipolleces y atiende.  &lt;p&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Jamás había oido su voz pero enseguida supo quién era. En su fuero interno esperaba su llamada desde hacía semanas. Fue como asistir al desenlaze de una lógica que le había ido rondando en la cabeza y que nunca acababa de comprender. Supongo que sabes quien soy, prosiguió la voz, grave y fría, desde el otro lado de la linea, tan estúpido no puedes ser, Sí, lo sé, esperaba tu llamada, Tú qué vas a saber, no te pagamos para que esperes o elucubres futuribles, te pagamos para que hagas las cosas que necesitamos que hagas y para que, cuando no te pedimos nada, pases desapercibido en esa mierda de ciudad, Disculpa, es tarde y..., Te jodes si es tarde.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se hizo el silencio al otro lado de la comunicación. Aprovechó para incorporarse y encender la luz de la lámpara negra que tenía junto al colchón. Por unos instantes quedó cegado. Escucha con atención, no me interrumpas, prosiguió, De acuerdo, No estarás tomando notas, No, claro que no, conozco las normas, Tú qué vas a saber, qué vas a saber, no serías el primer listillo en dejar rastros comprometedores para nuestra organización, supongo que conoces la historia de Café-au-lait, Desde luego, Pues si no quieres acabar como él, haz exactamente lo que te digo, ni más ni menos, Entendido, Si todo sale como ha de salir y no metes la pata, la organización lo tendrá en cuenta. Esas últimas palabras lo desconcertaron. La organización sólo tenía en cuenta los fallos. Hacer bien el trabajo era una obligación, y cuando alguien fallaba, por pequeño que fuera el error, se encargaban de que desapareciera el culpable, o quien fuera, sin dejar rastro. Nadie se acordaba ya de Café-au-lait. Ni de Croissant. Él sí. No los olvidaría jamás.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Que la organización pensara tener en cuenta el éxito de su misión sólo podía significar una cosa:  una promoción. Quizá se le estaba presentando la posibilidad de conseguir una plaza en el Sector Theta con cargo de Peón Especial. Había solicitado esa plaza hacía dos años. Debía ir con pies de plomo y dar lo mejor de sí mismo. Estaba preparado. La situación actual es bastante delicada, algunos acontecimientos de última hora nos han pillado por sorpresa y las cosas no están yendo como deberían, Me lo imaginé tras lo que leí en los periódicos, No me interrumpas, Perdón, En fin, para serte claro y hablando en plata, estamos de mierda hasta el cuello, hay que reaccionar inmediatamente y tu nombre ha salido a relucir tras una reunión con la cúpula, Es todo un halago, Sí, lo qué tu digas, en fin, todos pensamos que eres un gilipollas integral, un inútil, pero estás lejos del problema que aquí tenemos y, dado que a penas has dado un palo al agua durante el pasado año, estás fuera de toda sospecha para las autoridades locales...estás ahí, Sí, sí, Pues di algo, coño, que me siento como si le hablara al frigorífico, Perdón, El consejo decidió utilizarte como su brazo ejecutor principal, cosa que yo encuentro un gran error, no me das la más mínima confianza y por lo que llevo oido en este rato, me confirmas que no valdrías ni para robarle la silla de ruedas a un tetrapléjico, pero, en fin, la cúpula es la cúpula y así lo ha decidido, acarrearás la responsabilidad que espero lleves a cabo sin el más mínimo contratiempo, De eso puedes estar seguro, Y una mierda, yo no me fío ni de mi madre, pero, bueno, ya veremos como acaba todo esto, en fin, me duele la oreja y me esperan un grupo de sinvergüenzas en una fiesta, artistas y políticos, algún que otro juez andará por ahí también, ya sabes, bueno, tú no tienes ni puta idea, igual que la rubia que tengo esperando en el Porsche, es un ladrillo, un ladrillo que está como un tren, pero un ladrillo al fin y al cabo, no se entera de nada, igual que tú, igual que todos los jóvenes de hoy en día, no servís para nada, a hostias os iba a llevar yo si fuera presidente, más rectos que mi polla, en fin.... Dejó de hablar. Parecía que se había dado cuenta de que se había pasado de la raya. Mientras la pausa duraba, temió, alarmado, que se le fuera a poner a llorar, pues oyó como empezaba a jadear al otro lado de la linea. Finalmente se oyó un estornudo tremendo. Puto constipado, me cago en mis muertos, en fin, iré terminando, mañana, a las cinco de la tarde, pasarás por una pastelería turca que hay en la Oranien Straße, Oyin se llama  el sitio, tócate los cojones, los turcos y la madre que los parió, si yo fuera..., en fin, allí pedirás una ración de Baklava “para mi tía Engracia que está en Peralejos de las truchas con gripe”, Entendido, El enlace te dará un sobre con más información sobre tu misión, te la aprenderás de memoria y quemarás los documentos, De acuerdo, Tú y yo nos veremos de aquí a cuarenta y dos horas en tu mierda de ciudad. Colgó.  &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Eran las dos de la mañana de un miércoles y había hablado por primera vez con Arthur A., comandante en jefe de misiones de la OCLO, Organización Cafrista para la Ley y el Orden. Era la primera vez que alguien de la organización se ponía en contacto con él directamente. Nada más colgar, Camilo supo que algo olía a podrido en Dinamarca.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Al día siguiente acudió puntual a la cita con el enlace. La tienda estaba atestada de mujeres con velo que compraban alegremente pan y dulces. Algunos niños correteaban por la tienda, tocándolo todo, y las madres, cada pocos segundos, les llamaban la atención. Detrás del mostrador había un hombre enorme y moreno, con barba de media semana. Malhumorado, atendió a todas las mujeres hasta que la tienda se vació. Estaba ahora solo en la tienda y pronunció el santo y seña. Quisiera una ración de Baklava para mi tía Engracia que está en Peralejos de las truchas con gripe, dijo convencido. El hombre entornó los ojos, meneó imperceptiblemente la cabeza  y con gran esfuerzo le contestó con fuerte acento turco, Que qué quieres tú. Desde la trastienda alguien lanzó una voz, probablemente el nombre de la persona que le atendía, pues desapareció tras unas cortinas de colores y, en su lugar  apareció una mujer de avanzada edad. Llevaba un paquete envuelto en papel beige y, en la parte de superior, escrito en mayúsculas, se podía leer “Baklava für Peralejos”. Perdona, dijo la mujer en perfecto castellano (con un ligero acento gallego), me he quedado viendo la tele ahí detrás y se me ha ido el santo al cielo, No se preocupe, Menuda basura que ponen en la tele a estas horas, hijo, un desastre, una vergüenza y lo peor de todo es que tengo que mirarlo, estoy hecha una adicta a los realitixous, quién me lo iba a decir, toda esa gente, más raros que un perro verde, explicando sus vidas, sacando los trapos sucios por la tele, y yo tragándomelo, que es lo peor de todo, quién me lo iba a decir, yo, en mis tiempos, mozos fui responsable de las Turbinas Pelton en la Sección Beta, sabías, y ahora..., Estoy seguro que fueron buenos tiempos aquellos, la Sección Beta tiene muy buena fama. La mujer pareció, de repente, ser consciente de algo que no había tenido en cuenta. Empezó a ordenar nerviosa el mostrador. Tú qué vas a saber, pelele, dijo con menosprecio mirándole directamente a los ojos, ni siquiera habías nacido cuando yo me iba de copas con Arthur A., Lo siento, no pretendía..., Anda, lárgate antes de que hagas una desgracia por aquí, yo ya no estoy para según que cosas y no quiero problemas, hala, viento, aire nene, agur que es de yogur. Camilo salió de la tienda con el paquete en sus manos y puso rumbo a su casa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Una vez allí se acomodó en la cocina, era ya de noche, e iluminó la mesa con la lámpara roja que colgaba sobre su cabeza. Encendió un cigarrillo y abrió la caja. Para su sorpresa contenía realmente una ración de Baklava. En el fondo, lleno de migas, había un sobre blanco. En él una nota escrita a mano: “Nos veremos a las veintiuna horas del viernes en el Café Morgenrot, Kastanienallee 85. El nombre clave de la misión es PBBP. No la cagues, gilipollas. Fdo. Arthur A.”. Se comió las galletas, rompió el sobre y la nota en trozos y los quemó en el cenicero.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36853792-116223944127412105?l=historiasdelapbbp.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/feeds/116223944127412105/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36853792&amp;postID=116223944127412105&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/116223944127412105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36853792/posts/default/116223944127412105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasdelapbbp.blogspot.com/2006/10/captulo-primero.html' title='Capítulo primero'/><author><name>mr. carlos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14425704756572120838</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
